LA HISTORIA DEL ARADO
18/01/2012

Segunda Parte

LA HISTORIA DEL ARADO

La historia de la economía nos enseña que muchas veces es necesario un desarrollo de la técnica para permitir el progreso económico. Durante muchos siglos, la forma de expandirse era a través de la conquista de tierras, la típica forma antigua y medieval de incrementar la economía. En este marco, sucedió algo bastante descomunal: la explotación intensiva de las tierras.

La imposibilidad de conquistar nuevas tierras hacia el siglo XI, llevó a numerosos feudos de Europa a administrar mejor la explotación de las tierras que ya tenían, y a incrementar nuevas herramientas que revolucionaron la actividad campesina, base de la economía medieval.

Por un lado, se empezó a utilizar el sistema de barbecho con rotación trienal, que suponía dejar descansar la tierra para lograr a largo plazo una mayor productividad, y diversificar los productos para hacerle frente a los cambios del mercado.

Por otra parte, aparecieron nuevas herramientas, que facilitaron enormemente la labor y dispararon la productividad. La más importante de todas fue el arado, que fue acompañado con elementos más pequeños pero útiles como la guadaña, el mayal y el rastrillo.

El arado se ampliaba desde la Antigüedad, pero era un arado precario, sin ruedas, tenía que ser mantenido por el que manejaba a la altura o inclinación conveniente para poder roturar la tierra.
Los antiquísimos dibujos que se hallaron en forma de pinturas y grabados rupestres son testimonio de que el arado fue uno de los primeros instrumentos usados por el hombre sedentario.

Los arados eran de madera primeramente, o formado por una rama de forma adecuada y a tracción humana. A veces se realizaban con ramas en formas de horquillas, tirados por un animal o una persona, para abrir el surco en la tierra. Unos 3000 años a de C. comienzan a emplear bueyes para tirarlos. Los romanos introdujeron el arado con una cuchilla de hierro y lo tiraban bueyes. En la Edad Media, se comenzó a usar el arado de rejas y cuchillas, en los suelos más duros de Europa.

 
Un arado romano.

El arado Rotherham fue construido en Inglaterra en 1730; y su forma triangular hizo más fácil tirar de él y se adaptó mejor para ser tirado por caballos. Fue construido por el holandés Joseph Foljambe y marca el comienzo de su fabricación industrial.

El primer arado construido completamente de hierro lo realiza el inglés Robert Ransome en 1808.

En Francia, en 1825, un herrero de Aisne, apellidado Fonduer, construye el primer arado metálico con juego delantero.

En la década de 1830 (algunos señalan 1837 más exactamente), el herrero estadounidense John Deere inventó la reja de los arados, de acero. Después se inventó el arado de dos ruedas con asiento para el conductor, y más adelante el arado de discos, que apareció en 1847 en Estados Unidos; y otro que fue recibido con gran éxito en Australia en 1877, construido por John Shearer and Sons.

Y luego, con la llegada del tractor, primero a vapor, luego a gasolina y en la actualidad con las más actualizadas tecnologías, se han ido facilitado enormemente las tareas agrícolas.

Aunque en los países subdesarrollados, no es usado por la mayoría de los trabajadores del agro, pero poco a poco también van apareciendo los avances tecnológicos que logran un mayor rendimiento con un menor esfuerzo, y el correspondiente ahorro de mano de obra.

 
Arado moderno. 

Todavía era frecuente ver arados de mancera, como se los denominó a los que se iban empuñando con las manos, en chacras y parcelas chicas, con similares características, hasta en los comienzos del S. XX, en que vino la mecanización posterior.

Si en la actualidad miramos esos interminables campos de trigales, o girasoles, o maizales, tan necesarios a la vez para alimentar al mundo, o para realizar siembras para pastoreo de animales de consumo, ¿nos detenemos un momento a meditar la cantidad de esfuerzo humano que demandaría labrar esos terrenos que miden hectáreas y hectáreas, con los primitivos arados? ¿Qué hubiera sido de la humanidad, si a la par del aumento de la población no hubiera ocurrido este  crecimiento igual o mayor del avance de la técnica y la ciencia?

Cómo funciona
El arado funciona introduciendo en la tierra la punta aguzada, de madera o de metal, para separar los terrones y arrojarlos hacia un lado, permitiendo la aireación de la tierra de cultivo.

 
Grandes extensiones aradas. 

Es bien sabido que la agricultura a gran escala empezó a desarrollarse en las riberas de los ríos. En los países en los que el río fertilizaba de forma regular su cauce, con los limos traídos de tierra adentro, ello no era problema (éste es el caso del río Nilo). Pero donde el curso era irregular, o el terreno era demasiado abrupto, se necesitaban nuevos recursos para acercar el agua a la tierra. Uno de ellos consistió en la elaboración de acequias y canales, pero éstas podían ser de utilidad únicamente en zonas planas.

 ¿Cómo sacar agua del río, para conducirla a un nivel superior, venciendo el formidable obstáculo que constituye la fuerza de la gravedad?

Se le atribuye a Arquímedes la invención de la bomba de agua (llamada en su honor "tornillo de Arquímedes"), pero sin duda ésta debe ser anterior, pues, de no serlo, no se explica cómo podían ser regados los llamados "jardines colgantes de Babilonia".

Hacia el 236 a. C. el inventor griego dio su nombre a una bomba de tornillo que emplea el principio de los planos inclinados para elevar agua; con ella era posible subir el agua de ríos y canales para regar los cultivos de tierras más altas.

LA HISTORIA DEL ARADO
 
 
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